A
lo largo de toda la historia e incluso en tiempos que se remontan
a antes de la época que conocemos como tal, el papel ocupado
por la mujer,. ha estado condicionado por el hombre;
de un modo u otro.
Bien
por los papeles desempeñados, en la mayoría de los
casos, impuestos.
Ocupando
roles creados por la imaginería masculina.
Como acompañantes, mujeres florero, a la sombra, exclavas...
Supuestamente
situaciones superadas, o por lo menos en nuestra sociedad. Aunque
yo creo que la mujer actual sigue en cierta forma sometida. Pero
no solamente a una figura masculina, sino a una sociedad que la
juzga y que le impone unas normas, Que en el caso femenino, tienen
una gran carga estética.
En nuestra
sociedad altamente consumista y alienada, se siguen manteniendo
unos cánones de belleza, que ofrecen una serie de facilidades
a los individuos que los cumplen: cierta serie de trabajos donde
el físico impera. Unidos a la imagen de mujer triunfadora,
prototipo de revistas como Cosmopólitan, ama de casa, trabajadora
eficaz, moderna, inteligente, con hijos, y siempre perfecta. Retransmitido
en todos los medios audiovisuales, fomentado tal presión
social que producen en más de la mitad de la población
femenina, miedo a envejecer, dietas, anorexia, pasar por el quirófano
sin tener demasiado claro por qué lo hacen, compras compulsivas...
.
Finalmente, un enorme negocio que juega con la personalidad y la
sensibilidad de la gente. y a mi manera de ver, demuestra que la
mujer del siglo XXI, no va camino de una igualdad definitiva, sino
que se va acercando cada vez más a valores de antaño
supuestamente superados.
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