La alquimia como fuente de inspiración, pero no sólo la alquimia de los tubos de ensayo en el laboratorio sino la alquimia natural, la alquimia viva que tiene lugar dentro de las células y los tejidos de los seres vivos y que podemos observar gracias a la ingeniería molecular y a las tecnologías modernas.
Todo ello se traslada de una manera más o menos consciente (o subconsciente) al laboratorio artístico, el taller de pintura, donde se plasma en una realidad pictórica que pretende rescatar la esencia plástica de aquella actividad, transcenderla y darle otro sentido.
Esta nueva realidad que, si bien se muestra descontextualizada respecto a su origen, no por ello es menos real, adquiere, de esta forma, el derecho a existir por sí misma y a aportar nuevas sensaciones que sugieren, a su vez, universos categoriales distintos de los originales.
(¿o
quizá no tanto?)
De todas formas, la riquísima y múltiple variedad del laboratorio, y su plasmación plástica, puede llegar a ser caótica debido a su variación cuasi infinita. Necesitamos, por tanto, sintetizar o sistematizar esta realidad en algunas líneas ejemplares que puedan darle un sentido armónico y paradigmático.
Esta es una muestra, sin duda limitada, de una de esas posibles líneas ejemplares, sistematizada y sintética, que nos puede sugerir a la vez, por una parte, la múltiple variedad y, por otra, la síntesis unificada de esos mundos tan aparentemente distintos.
Espero que a ésta sigan otras.
Jorge Izquierdo
Octubre 2006